Our Lady of Lourdes

Sociedad de San Vicente de Paúl

San Vicente de Paul

Sobre Nosotros

La Sociedad de San Vicente de Paúl sirve a personas necesitadas independientemente del credo, origen étnico o social, salud, género o opiniones políticas.

Como una de las organizaciones caritativas más antiguas del mundo, la Sociedad de San Vicente de Paúl (SVdP) es una organización laica católica de alrededor de 800.000 hombres y mujeres de todo el mundo que voluntariamente se unen para crecer espiritualmente y ofrecer servicio de persona-a-persona a los necesitados y desamparados en 150 países de los cinco continentes.

La Sociedad fue fundada en 1833 en París por Frédéric Ozanam. Como estudiante universitario, Ozanam y sus compañeros fueron movidos por la difícil situación de los pobres y desafiados a poner su fe católica en acción. Adoptaron a San Vicente de Paúl como patrón de la Sociedad porque se preocupaba por los pobres, olvidados, y oprimidos de París. La primera presencia SVdP en los EE.UU. se estableció en 1845 en St. Louis, Missouri, donde la sede permanece. Los miembros de los Estados Unidos ascienden a casi 100.000 personas en 4.400 comunidades hoy en día.

Esta relativamente nueva conferencia de la iglesia de Nuestra Señora de Lourdes, comenzó a servir a esta comunidad en Agosto de 2016. Desde entonces ha servido a más de 60 familias con ropa, zapatos, comida, camas, pañales, cobijas, medicinas, artículos de aseo personal y otras necesidades básicas. Mas aparte, dado un total de más de $ 8,000 en ayuda financiera. Los miembros han puesto más de 800 horas de servicio y han conducido más de 4,000 millas colectivamente al servicio de su comunidad.

Spanish Calling Card

Si usted está interesado en unirse a este ministerio, por favor llame a la línea de ayuda aquí y déjenos un mensaje, nuestro presidente le llamará con más información. Nuestras reuniones son generalmente los Domingos a las 2:30 pm en el CCD. Para obtener más información acerca de SvdP USA, visite: www.svdpusa.org.

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actividades

La Sociedad de San Vicente de Paul, gracias al apoyo de patrocinadores especiales ha podido viajar y participar en diversos eventos de este ministerio al nivel local, regional, nacional, e internacional este pasado año. Miembros de la conferencia viajaron a Victoria, Tejas al principio del año como misioneros para ayudar a familias sobrevivientes del Huracán Harvey y vivir un retiro espiritual junto a Vicentinos de otros estados. Miembros participaron en más de 6 clases de formación y entrenamiento diverso a lo largo del año proveídas por el Concilio aquí de Dallas, y a fines del mes de Agosto, otra vez gracias al apoyo de patrocinadores especiales, 3 miembros viajaron a San Diego, California a la asamblea nacional anual de la Sociedad y otros 4 jóvenes Vicentinos participaron en una videoconferencia internacional. Durante estas numerosas oportunidades de formación los miembros de nuestro ministerio representaron a nuestra parroquia de Nuestra Señora de Lourdes, abogaron por familias cuales sirven aquí, y dieron testimonio de lo importante que es la caridad y la justicia social para ellos, viviendo su fe católica.

Reflexionando sobre todo lo vivido en estas experiencias ellos hacen recuerdo a estas palabras de su patrón, San Vicente de Paul: “Amemos a Dios, hermanos míos, amemos a Dios ... Pero que sea un amor compartido con la fuerza de nuestros brazos y visto en el sudor de nuestra frente”. En resumen el Fraile Lawrence E. Mick elaboro esta idea más a fondo diciendo que “toda parte de nuestros cuerpos pueden ser usadas para el bien. Nuestras lenguas pueden motivar a otros y compartir nuestra fe, nuestras manos pueden rendir amistad y consuelo, nuestros ojos pueden contemplar la belleza de la creación de Dios, y nuestros pies pueden llevarnos a los que nos necesitan para así compartirles la Buena Nueva del amor de Dios.” Esto es de lo que se trata esta Sociedad y lo que buscamos vivir dentro de nuestra fe católica. Agradecemos su apoyo en cada parte del camino, les invitamos a que sigan orando por familias y hermanos sufriendo y en necesidad, y también por nosotros para que podamos servirlos siempre como Dios nos enseña y nos manda.